Hiroshige Ando
Utagawa Hiroshige, cuyo nombre de nacimiento fue Andō Tokutarō, fue uno de los más influyentes artistas japoneses del género ukiyo-e y una figura fundamental en el desarrollo del paisajismo durante el período Edo.
Nacido en 1797 en la ciudad de Edo (actual Tokio), pertenecía a una familia de clase samurái vinculada al cuerpo de bomberos del shogunato, función que heredó brevemente en su juventud antes de dedicarse plenamente al arte.
Desde temprana edad mostró aptitudes para el dibujo, lo que le llevó a formarse inicialmente en la tradición académica de la escuela Kanō. En 1811 ingresó en el taller de Utagawa Toyohiro, perteneciente a la prestigiosa escuela Utagawa, donde adquirió las bases del ukiyo-e y recibió el nombre artístico de Hiroshige. Su aprendizaje se centró inicialmente en géneros tradicionales como las representaciones de actores y cortesanas, aunque pronto orientó su producción hacia el paisaje, ámbito en el que alcanzaría su mayor reconocimiento.
El verdadero impulso de su carrera llegó en 1832 con la publicación de la serie Las cincuenta y tres estaciones del Tōkaidō, que le otorgó gran popularidad. A partir de entonces, Hiroshige se consolidó como uno de los principales exponentes del paisaje ukiyo-e, destacando por su capacidad para captar la atmósfera, las condiciones climáticas y los efectos de la luz en escenas de la vida cotidiana y en lugares célebres de Japón. Su estilo se caracteriza por composiciones innovadoras, encuadres inusuales y un uso refinado del color, especialmente en gamas de azules y verdes.
Entre sus obras más importantes destaca la serie Cien famosas vistas de Edo (1856–1859), considerada una de las cumbres del grabado japonés. Esta serie introdujo además el formato vertical en el paisaje ukiyo-e, lo que supuso una innovación significativa dentro del género.
A lo largo de su vida, Hiroshige produjo más de cinco mil estampas, abarcando no solo paisajes, sino también representaciones de flora, fauna y escenas de la vida urbana. Su obra tuvo una enorme difusión tanto en Japón como en Europa tras la apertura del país en el siglo XIX, influyendo de manera decisiva en artistas occidentales, como Vincent van Gogh, que llegó incluso a reinterpretar algunas de sus estampas.
Hiroshige falleció en 1858 en Edo, probablemente víctima de una epidemia de cólera. Su legado artístico lo sitúa como el último gran maestro del ukiyo-e clásico, cuya obra no solo sintetiza la tradición paisajística japonesa, sino que también anticipa sensibilidades visuales modernas a través de su innovador tratamiento del espacio y la composición.
Edo (actual Tokio), Japón,1797 – Edo (actual Tokio), Japón, 1858
